Mi primera enculada
Se levanto y se dirigió hacia la ducha, por unos instantes me quede recostado pensando en lo hermoso que había sido todo, ella había dejado la puerta abierta del baño me dirigí hacia ahí, comencé a espiarla, el agua tibia de la ducha caía sobre su cuerpo, estaba de espaldas hacia la puerta con una esponja en sus manos, su piel brillaba, tenia un hermoso culito bien formado con unas exquisitas nalgas, ella enjabonaba sus pies, sus largas y torneadas piernas, y cuando llego a enjabonar en medio de ellas noto como empezaba a excitarse recorriendo su sexo con la esponja, friccionándola , de pronto se da vuelta al notar que estaba mirándola y me hace señas para que me acerque. Susana comenzó a enjabonarme, cuando sentí su mano sobre mi verga la excitación volvió, una ardiente marea de deseo comenzó nuevamente en los dos, la abrace, nuestros labios se juntaron, la coincidencia de nuestros sexos hizo que mi verga endurecida penetrara en medio de sus piernas y de a poco se deslizase en su interior. Ella movía su pelvis buscando que penetrase mas profundamente, mis manos acariciaban su espalda, su agitada respiración me hace notar que esta por venir su orgasmo, ella se contrae pero no para de moverse, más y más, de pronto sale de mí, se da vuelta y me dice:
Se que te agrada mi culito, he decido perder todos mis virgos hoy con vos, pero hazlo despacio – se dirigió al lavabo apoyo sus manos en el agachándose y dejando su culito parado ante mi vista
Abrí su nalgas, vi ese pequeño orificio, muy cerrado, lleve mi lengua hacia el, primero oponía resistencia no permitiéndome el ingreso, ella con una de sus manos comenzó a friccionarse su clítoris, su ano se comenzó a dilatar, ya la lengua lo penetraba, cuando note que estaba bien húmedo empecé a penetrarla con un dedo, luego dos, ella gemía excitada ya era el momento, me pare y acerque mi dura verga a la entrada y comencé a presionar, entro la puntita la deje como para que se acostumbrara, decidí penetrarla mas presione y justo en ese momento ella también presiono la verga se fue hasta el fondo, ella grito pero siguió moviéndose, yo también, era una delicia de sensaciones, su estrechez, su calentura, sentí que el momento llegaba, la atraje hacia mi y acabe en las profundidades de tan hermoso culo, ella sintió mi leche golpear en sus paredes interiores acelero sus caricias y tuvo un esplendido orgasmo, sus gemidos eran gritos de placer y yo sentí una contracción tal de su ano que pensé que me guillotinaba la verga, la saque nos abrazamos y nos dirigimos a la ducha ya pensando los dos en futuros encuentros…
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